Aleatoriedad en la Naturaleza
Víctor Gómez Muñoz
CICIMAR

Se presentan procesos naturales en los que no cabe la suposición de aleatoriedad para explicarlos. El uso de la distribución de Poisson para analizar los disposición espacial de los organismos permite analizar si es contagiosa o por parches, regular o aleatoria. Mediante el uso de funciones generalizadas se demuestra que aun suponiendo que los organismos se agrupen de manera aleatoria y que los grupos se distribuyan también de manera aleatoria, la disposición final de los organismos no es aleatoria. Se analiza la intensidad del viento, fenómeno que frecuentemente se declara aleatorio, y se demuestra que para el caso de la Cd. de La Paz, la intensidad del viento se apega a cuatro patrones bien definidos. También se muestran ejemplos relacionados con la anidación de las tortugas marinas y se muestra la ausencia de aleatoriedad en la distribución de los nidos en la playa, la distribución mensual de los nidos a lo largo de la temporada, los perfiles de playas que son diferentes en diferentes lugares y que todos se ajustan a explicaciones bien definidas a través de la intensidad del oleaje, las mareas y el viento. Asimismo la granulometría, distribución del tamaño de los granos de arena, dista mucho de ser aleatoria. La aleatoriedad más bien parece ser un artificio de los investigadores al estudiar fenómenos que no entienden o a los que no les encuentran explicación. Todavía tiene aceptación que la aleatoriedad ha intervenido en la evolución de las especies, al considerarse que las mutaciones aparecen de manera aleatoria, en el origen de la vida e incluso en el origen del universo. Los argumentos presentados muestran que la naturaleza en campo propicio para aplicar los fundamentos de la teoría constructal para explicar muchos fenómenos, en lugar de suponer que son de naturaleza aleatoria.

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